Personaje medio

Personaje medio

MARÍA SORRIBES ALONSO. Ochovideos

Tan sólo han pasado siete días desde que el Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina llegó a su fn y ya echamos de menos la rutina cinematográfca a la que nuestro cuerpo y mente se había acostumbrado rápidamente. Durante diez días, los que tuvimos la oportunidad de asistir al festival y ver casi el total de las obras , pudimos experimentar el placer de disolvernos entre un público cada vez más numeroso y receptivo, dejar la mente en blanco y permitir que un sinfín de imágenes, sonidos, olores y sabores inundaran nuestro imaginario durante horas (o algo más de medias horas).

Una vez más, el festival ha defendido el formato del mediomatraje, demostrando que en tan sólo 30 (o llegando incluso cerca de 60) minutos se pueden contar historias complejas, bellas, particulares y sorprendentes. Y es que esta edición no caerá fácilmente en el olvido. Probablemente más de una vez saltará en una conversación cinéfila post-café, la peculiar obra del director noruego Jeorge Elkin, La tierra sobre el viento, la cual seguramente podría tener el mismo número de detractores que admiradores. Un mediometraje que dejó al público atónito por su huida de lo racional, de las convenciones sociales y cinematográfcas, con un guión que que propone al espectador disfrutar, en palabras del director ,“de personajes a los que les pasan cosas”, dentro de un discurso en el que lo absurdo es lo sensato, y lo sensato… simplemente no existe.

De diferente modo nos hizo disfrutar Pauline Roenneberg con su obra En cierta habitación (Ein gewisses Zimmer. Pauline Roenneberg, 2012), adentrándonos en un universo fantástico en el cual el movimiento de los muebles de una habitación son los causantes de todos los acontecimientos que tienen lugar a escala mundial. Una propuesta con una magistral dirección de fotografía que nos recordó inevitablemente a la obra de Jean Pierre-Jeunet.

La comedia contrasta en este festival con obras mucho más terrenales, densas (que no por ello pesadas) como la merecidísima ganadora al mejor mediometraje de esta edición. Desconocido (Namo. Salah Salehi), nos invita a través de una trama sencilla a realizar una gran refexión sobre el peso de la religión y la tradición en determinadas sociedades. ¿Dónde enterrar el cadáver de un suicida bajo el dogma de una religión que establece como impuro el suicidio? Una atmósfera arisca y fría transmitida a través de un gran uso del silencio-sonido y un ritmo interno que irá en crescendo a medida que lo hace la desesperación de los personajes.

Ligeros, densos, volátiles o mixtos, cada mediometraje ha sorprendido a unos espectadores ansiosos por ver nuevas propuestas narrativas y estéticas dentro de este formato, por desgracia aún tan insólito. Bravo por el material seleccionado y enhorabuena a todo el equipo de La Cabina por permitirnos disfrutar de él una vez más en nuestra ciudad. Ahora sólo nos toca superar el mono hasta el año que viene.

Alportaz
alportaz@hotmail.com
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